Archivo mensual: septiembre 2014

TAPIZAR CON GOMAESPUMA UN ASIENTO DE MUELLES (Parte 1)

Muchas veces nos habéis preguntado si al encontrarnos con un asiento de muelles se pueden eliminar éstos para hacer un sistema de tapicería más moderno. Bien es verdad que el relleno de crin, aunque es muy duradero, si está muy sucio o viejo puede resultar muy engorrorso recuperarlo (hay que lavarlo con agua y jabón, aclararlo muy bien, extenderlo para que se seque completamente durante uno o varios días… y tampoco es fácil darle luego una forma apropiada), por eso a veces resulta más fácil sustituirlo por un relleno de gomaespuma.

Crin vegetal vs. gomaespuma

Crin vegetal vs. gomaespuma

Pero los muelles, aunque estén algo estropeados, siempre nos gusta mantenerlos, ya que la calidad del asiento resultante es muchísimo mayor que los asientos que sólo llevan cinchas o incluso una tabla, por muy gruesa y dura que sea la gomaespuma nueva. Además cuando los muelles están estropeados, suele ser por óxido, por lo que basta con limpiarlos bien con lana de acero, e incluso si no se pueden recuperar porque estén rotos o falte alguno, siempre se pueden comprar unos nuevos en tiendas especializadas.

Hoy os vamos a mostrar cómo combinando muelles y gomaespuma, o antigüedad y modernidad, también se puede llegar a muy buen resultado.

Una vez que hemos retirado todo el relleno viejo, este es el aspecto que suelen tener este tipo de asientos, el cual intentaremos reproducir lo más fielmente posible:

Disposición original de los muelles

Disposición original de los muelles

En este caso, al estar el asiento tan estropeado lo mejor es retirarlo todo y empezar de cero. Para ello confeccionamos la base del asiento con unas cinchas de yute que vamos entrelazando y tensando muy bien, sujetándolas con doble fila de grapas.

Grapamos las cinchas

Grapamos las cinchas

A continuación disponemos sobre esta base los muelles y los unimos a las cinchas cosiéndolos con bramante, como ya os hemos explicado otras veces.

Colocamos y cosemos los muelles a las cinchas

Colocamos y cosemos los muelles a las cinchas

Una cuestión que hay que tener en cuenta es que el número de muelles también influye en la colocación de las cinchas: éstas deben ser suficientes y cruzarse entre sí suficientes veces para sostener bien los muelles.

Los cinco muelles cosidos en su sitio

Los cinco muelles cosidos en su sitio

A continuación atamos los muelles entre sí y a la estructura de madera, tensándolos muy muy  bien. A veces esta operación conviene hacerla entre dos personas, sobre todo si se tiene poca práctica (uno tensa y otro grapa).

Atamos los muelles con cuerda gruesa

Atamos los muelles con cuerda gruesa

Tensamos muy bien la cuerda

Tensamos muy bien la cuerda

Como vemos en la siguiente imagen, cada muelle debe estar sujeto por 6 u 8 nudos. También vemos que tensando más unas partes que otras de cada muelle se consigue darle forma al asiento.

Todos los muelles atados

Todos los muelles atados

Como paso final, colocamos una arpillera sobre esta especie de red de cuerda. En el caso de colocar crin encima, esta tela sirve para sujetarla, cosiéndola con más bramante. En caso de colocar gomaespuma, la arpillera la protege del roce con las cuerdas y los muelles, que la deteriorarían más rápidamente.

Colocamos una arpillera sobre los muelles

Colocamos una arpillera sobre los muelles

Tensamos ligeramente esta tela de arpillera y la grapamos a la estructura del asiento por todo el perímetro, comenzando por el centro de cada lado y yendo hacia las esquinas, que se grapan lo último.

Grapamos la arpillera

Grapamos la arpillera

Y éste es el resultado: ya tenemos nuestro sillón listo para colocar encima el tipo de relleno que hayamos escogido. En nuestro caso será gomaespuma, pero eso os lo enseñaremos el próximo día 😉

Resultado

Resultado

 

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TALLERES DE RESTAURACIÓN, TRANSFORMACIÓN Y PERSONALIZACIÓN DE MUEBLES CON TÉCNICAS CREATIVAS

A partir del próximo lunes, podréis poner en práctica todo lo que os enseñamos en los tutoriales de nuestro blog. Trae tu propio mueble y conviértelo en una pieza única!

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Si quieres inscribirte es muy fácil, tú decides cuántas horas y cuántos días a la semana quieres venir (cada clase tiene un mínimo de 2h), dentro de los horarios establecidos para los talleres. Nosotras te proporcionamos las herramientas y el asesoramiento necesario. Si no tienes un mueble, puedes adquirir uno de nuestro almacén a un precio muy reducido (desde 15€). No hacen falta conocimientos previos, son clases totalmente personalizadas y adaptadas a cada alumno. Estamos en la zona del Rastro. Para más información e inscripciones, mándanos un correo a restauradoras.creativas@gmail.com. ¡Te esperamos!

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RESTAURAR UN TABLERO DE MÁRMOL

En muchas ocasiones nos encontramos muebles con el sobre de mármol roto, y al restaurarlo se suele optar por sustituirlo por uno nuevo. Esto no siempre es necesario ya que, aunque no es del todo fácil, es posible recuperar esa pieza original.

En nuestro caso se trataba de un aparador bastante antiguo, cuya restauración constó básicamente de dos partes: restaurar el mueble y restaurar el mármol, las cuales fuimos haciendo paralelamente.

Estado inicial del aparador

Estado inicial del aparador

El primer paso es separar la pieza de mármol. Lo normal es que estas piezas estén simplemente superpuestas sobre el mueble, quizá con alguna clase de tope, pero es conveniente hacerlo al menos entre dos personas debido al gran peso de las mismas. Como veis, nuestro mármol estaba roto en múltiples fragmentos, sobre todo en los laterales. Además, en un lado alguien había unido los trozos con una especie de silicona blanca que no resultaba del todo efectiva por su elasticidad.

Estado de la pieza de mármol

Estado de la pieza de mármol

Por tanto, el primer paso es retirar bien todo adhesivo que nos encontremos. Esta silicona no estaba muy agarrada y se podía ir tirando de ella para extraerla, mejor o peor según los recovecos. También es efectivo ayudarse de algún tipo de escalpelo, bisturí, o en su defecto un cutter o similar, con cuidado de no erosionar la piedra ya que cuanto más intacta se mantenga la “huella de fractura”, más efectiva será después la unión.

Retiramos el adhesivo viejo

Retiramos el adhesivo viejo

A continuación conviene disponer en su posición los fragmentos que vamos a ir pegando, y detenerse un momento a estudiar el orden de unión de los mismos, porque dependiendo de cómo lo vayamos haciendo podremos unirlos todos o no. En este caso optamos por ir por secciones de más pequeña a más grande. También es recomendable no ir dejando picos ni ángulos muy cerrados en los que después no se pueda colocar el siguiente trozo.

Estudiar el orden de adhesión

Estudiar el orden de adhesión

Una vez que lo tenemos claro, podemos empezar a pegar. A nosotras nos resultó muy efectivo un adhesivo bi-componente apto para piedra, y nos fuimos ayudando con gatos y unos pequeños azulejos, no sólo para sujetar las distintas piezas entre sí, sino también para asegurarnos que no quedasen “cejas” (pequeños escalones).

Adhesión de fragmentos

Adhesión de fragmentos

Poco a poco, se van obteniendo fragmentos más grandes, y finalmente se unen todos. Si la pieza es muy grande, un truco es empalmar varios gatos largos entre sí, como podéis ver en la imagen.

Proceso de adhesión

Proceso de adhesión

Una vez que vamos pegando los fragmentos, veremos que en algunos puntos es inevitable que queden lagunas, por las pequeñas lascas que se han ido perdiendo con el tiempo.

Pequeñas lagunas en el mármol

Pequeñas lagunas en el mármol

Así que paralelamente, mientras se van secando las distintas uniones, podemos ir reintegrando estas pequeñas faltas. Lo primero es rellenar todos los huecos con masilla. Nosotras empleamos una masilla blanca modelable tipo Fimo, pero el mercado ofrece múltiples opciones, así que lo mejor es que os asesoréis cuando vayáis a comprarla.

Rellenamos los huecos con masilla modelable

Rellenamos los huecos con masilla modelable

Rellenamos las grietas por completo

Rellenamos las grietas por completo

Aquí vemos la fase final del proceso de unión de los fragmentos, que fuimos haciendo mientras se iba secando la masilla.

Unión final de fragmentos

Unión final de fragmentos

A continuación le llega el turno a la reintegración cromática, para integrar visualmente esas grietas y lagunas que rellenamos con la masilla. Las pinturas acrílicas funcionan muy bien porque secan rápido y son muy cómodas de usar, ya que se diluyen en agua.

Mezcla de pintura para obtener el tono deseado

Mezcla de pintura para obtener el tono deseado

Reintegración de lagunas

Reintegración de lagunas

¡Ojo! No confundamos la masilla blanca con las vetas! ;p

Resultado de la reintegración

Resultado de la reintegración

Y voilà! Aquí tenéis el resultado final. Aunque es bastante laborioso, resulta muy satisfactorio realizar este tipo de trabajos, además de que nos ahorramos un buen pellizco!

Resultado final de la restauración del mármol

Resultado final de la restauración del mármol

Resultado final de la restauración del mármol

Resultado final de la restauración del mármol

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TRANSFORMACIÓN DE DOS ARMARIOS DE AGLOMERADO

Armarios antes y después

Armarios antes y después

Estamos muy contentas con la restauración de estos armarios que hoy os mostramos, ya que fue a petición expresa de una amiga que los quería a juego con la mesita de rayas que se había llevado hacía poco, y creemos que la transformación es espectacular.

Aspecto inicial de los armarios

Aspecto inicial de los armarios

Después de limpiarlos bien y arreglar algún pequeño desperfecto, el siguiente paso fue aplicar una buena capa de imprimación para que agarrase bien la pintura, ya que el tipo de barniz que llevaban era muy difícil de eliminar y demasiado trabajoso.

Aplicación de la imprimación

Aplicación de la imprimación

También en este caso reservaríamos algunas de las rayas en madera vista, para que quedase totalmente a conjunto con la mesilla de noche.

Zona reservada tapándola con cinta de carrocero

Zona reservada tapándola con cinta de carrocero

Después venía la parte laboriosa de este trabajo: pintar, pintar y pintar. Fue laborioso sobre todo porque para dar ese aspecto casi de vinilo, hay que aplicar al menos dos o tres capas por color (y en algunos casos, hasta cuatro), y si multiplicamos número de capas por número de rayas… 😉 También había que hacerlo con mucho cuidado para que éstas quedasen perfectas, y procurar que no se levantase la cinta se carrocero con tanta capa de pintura, etc. etc. En fin, trabajar con infinita paciencia!

Proceso de trabajo

Proceso de trabajo

Pero el esfuerzo mereció la pena porque después de pintar, dar un barniz al agua y cambiar los tiradores… ¡así es como quedaron estos anticuados armarios! Mucho más alegres ahora, ¿verdad? A nosotras nos encantan, y esperamos que a vosotros también 🙂

Resultado final

Resultado final

Detalle del tirador nuevo

Detalle del tirador nuevo

Detalle de una de las baldas

Detalle de una de las baldas

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